¿Cómo debería una familia orar juntos? Matthew Henry nos explica mostrándonos cinco cosas que debemos hacer.
Cinco cosas que debes tener especialmente en tu corazón al orar en familia y de las que debes tratar de incluir algo en la oración familiar:
1. Juntos deben reconocer su dependencia de Dios y de las bendiciones que Él les ha provisto como familia.
Nuestro gran deber en todos los actos de culto religiosos es dar al Señor la gloria que merece Su nombre, lo mismo hay que hacer en el altar familiar. Dar honor a Dios como el fundador de la familia por su ordenanza; porque no era bueno que el hombre estuviera sólo, como el fundador de nuestras familias por su Providencia, porque es Él quien edifica la casa y pone al solitario en las familias. Dale honor a Él como el dueño y Señor de las familias.
2. Deben hacer confesiones en familia de sus pecados contra Dios, aquellos pecados a través de los cuales han contraído culpa juntos.
¡Qué triste es la condición de las familias que pecan juntos, y nunca oran juntos; que concurren en fraudes, peleas y excesos y se fortalecen entre sí en impiedad e hipocresía, llenando hasta el borde la copa de su culpabilidad familiar, y nunca poniéndose de acuerdo para tratar de vaciarla.
Incluso las familias religiosas, que no están contaminados con pecados graves y escandalosos, también tienen necesidad de unirse todos los días en el acto solemne de expresión de arrepentimiento ante Dios por sus pecados producto de debilidades diarias: sus palabras vanas, la conversación inútil entre si, la pobre relación entre sus miembros, provocándose los unos a los otros a deseos o pasiones, en lugar de estimularse al amor y a las buenas obras.
3. Deben dar gracias en familia por las bendiciones que Dios ha provisto.
Cuando estamos juntos nos beneficiamos y disfrutamos dulcemente de las muchas misericordias del Señor, las cuales si alguno carece de ellas el resto de la familia lo sentirá. ¿No ha hecho Dios una cerca de protección sobre ti y tu casa y todo lo que tienes?
4. Deben presentar peticiones de misericordia y gracia que tu familia necesita.
El pan de cada día es recibido juntos en familia, y se nos enseña no sólo a orar por él todos los días sino a hacerlo juntos, diciendo:“Padre nuestro, danos…” Hay asuntos y situaciones por cuyo éxito toda la familia se interesa, y por lo tanto, en forma unida deben pedir la sabiduría de Dios para la prosperidad en el manejo de las mismas. Hay preocupaciones familiares que debemos dejar en las manos de Dios a través de la oración, comodidades por la que la familia debe luchar y rogar a Dios por la santificación y la eliminación de problemas y cargas familiares.
5. Deben interceder como familia por otros también.
Hay familias con las que te relacionas, tal vez del vecindario, amistades o conocidos por quienes llegas a interesarte y a conocerles, y luego empiezas a preocuparte por ellos… El beneficio de la oración alcanza a esas personas que no son de tu familia, llega lejos, porque el que oye la oración puede extender su mano de poder y misericordia hasta los últimos confines de la tierra, y más allá del mar.
Tomado de “Una Iglesia en la Casa,” por Matthew Henry
En abril 16,1604 Matthew Henry predicó un sermón abundantemente práctico para las familias reunidas en su congregación. Una parte de ese sermón era para equiparlos para la oración en sus hogares y fue titulado, “Una Iglesia en la Casa, un Sermón Sobre la Religión en la Familia.
Sobre el autor
Matthew Henry (1662-1714), era un ministro inconformista Inglés nacido en Broad Oak en una casa de campo en las fronteras de Flintshire y Shropshire. Henry es mejor conocido por su exposición del Antiguo y Nuevo Testamento, más un comentario cubriendo la totalidad del Antiguo Testamento, los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles.