En el evangelismo moderno, esta preciosa doctrina [de la regeneración] ha sido reducida a nada más que una decisión humana de levantar la mano, caminar en un pasillo, o hacer una “oración del pecador”. Como resultado, la mayoría de los estadounidenses creen que han sido “nacidos de nuevo” (es decir, regenerados) a pesar de que sus pensamientos, palabras y acciones son una contradicción constante con la naturaleza y la voluntad de Dios.
- Paul Washer